
Puesto que el monasterio es la escuela del servicio del Señor, la liturgia es la obra principal del monje. Nada debe preferirse a ella, dice la Regla. Su forma comunitaria la distingue nítidamente de la oración personal y hace resaltar su carácter eclesial : porque el coro monástico interpreta la voz de la Iglesia entera; alaba Dios e intercede por el mundo a toda hora y cada día. El tesoro inmenso de los textos y de las melodías hace de ella también un catequesis viviente y permanente que edifica, construye espiritualmente la comunidad y los miembros fieles que participan a esta plegaria.
El horario más arriba muestra la importancia de la plegaria litúrgica en lo cotidiano de la vida del monje. Siete veces por día, la comunidad vuelve al coro para cantar la alabanza de Dios. La misa conventual, sacramento del misterio pascual, ocupa el lugar principal, el centro de la mañana. Concelebrada, se canta siempre en latín y en gregoriano (también la plegaria eucarística); las lecturas de la Palabra de Dios están proclamadas en francés. La solemnidad de la misa (órgano, cantores, incienso...) depende del grado de la fiesta celebrada.
La messe conventuelle, sacrement du mystère pascal, occupe la place principale, au centre de la matinée. Concélébrée, elle est toujours chantée en latin et grégorien (même pour la prière eucharistique) ; les lectures de la Parole de Dieu sont proclamées en langue française. La solennité de la messe (orgue, chantres, encens...) dépend du degré de la fête célébrée.
El oficio divino de alabanza se reparte en Horas litúrgicas, de manera a santificar todos los momentos de la vida cotidiana :
Entonces, todos se retiran en silencio. Este silencio profundo de la noche se observa por todos hasta la mañana siguiente, después del oficio de laudes. Es no solamente útil para el sueño, sino que cree un clima favorable a la plegaria personal.
El maestro de coro tiene la responsabilidad del canto coral. Para animar la comunidad y dar las intonaciones, dispone de un grupo pequeño de cantores, la schola, que él mismo dirije. Esta schola se ve muy claramente cuando viene a formar un grupo compacto en el medio del coro para la ejecución de las piezas gregorianas del Proprio de la misa. Los días de solemnidad, cuatro cantores engalanados al atril alternan con la comunidad.
El maestro de ceremonias atiende sobre el desarrollo de los ritos litúrgicos. A él le toca distribuir cada semana los deberes de cada uno para las diversas funciones.
El sacristán debe asegurar todo lo necesario para la liturgia : cálices, patenas, custodia, velas, pero también las numerosas vestiduras de los concelebrantes y otros ministros, que varían según los tiempos litúrgicos y las fiestas; el entretenimiento de la iglesia abacial y de los oratorios.
El órgano se utiliza el domingo y los días de fiesta. Un órgano pequeño en el coro acompaña el canto de laudes y de vísperas.
Cinco campanas proclaman el oficio divino, su timbre y su número variando según las fiestas. El Hermano reglamentario asegura la exactitud del campaneo.