Hemos visitado los « lugares regulares » del monasterio : la iglesia, donde se celebra la Liturgia, la sala capitular para las deliberaciones y las enseñanzas comunitarias, el refectorio, el dormitorio, la biblioteca.... Ahora conviene describir lo que busca el monje, cual es su “vocación”; cómo se desarrolla una jornada monástica; cuales son las actividades principales.
La gracia del bautismo hace de nosotros hijos de Dios, a la imitación de Cristo. Y, bajo la acción del Espíritu Santo que habita en todo bautizado, la fe y el amor van a transformar progresivamente nuestra vida natural; vamos a mirar a Dios y al mundo con ojos nuevos, a semblanza de Cristo, Hijo único del Padre.
El quien Dios llama a la vida monástica se siente atraído por este descubrimiento misterioso de Dios; comprende que es el valor supremo, la perla preciosa a la adquisición de la cual se debe subordinar todo, porque ella le traerá la plenitud de la vida y de sa sabiduría.
San Benito resume este programa con la expresión buscar a Dios y pide que se verifique con cuidado que tal sea el propósito del candidato. Escuchémoslo en el Prólogo de su Regla:
MATEO 13, 45-46
El reino de los cielos es Aún comparable a un Vendedor que busca Bellas perlas. Ha encontrado
Una perla de gran precio ; y Se ha ido a vender todo lo que Poseía, y lo ha comprado
« Dios busca al hombre, comenta Dom Delatte y a su vez, el hombre debe buscar a Dios. No se hace otra cosa en la vida monástica».