
Desde tiempos antiguos Solesmes es una tierra consagrada a Dios. Según las Actas de los Obispos del Mans, ya en el siglo V, Saint Thuribe habría organizado el culto en la villa galo-romana de "Solemnis". A comienzos del siglo XI, esta propiedad de la Iglesia del Mans se mantuvo en beneficio por un decreto de Carlomagno. Pronto las incursiones normandas iban a entregar a manos laicas la Iglesia y su propiedad. Pertenecía a Raoul de Beaumont, vizconde del Maine, en el momento en que los condes del Mans, para fortificar su frontera angevina, establecen como señor de Sablé a Geoffroy, el propio hermano de Raoul.
Raoul cede Solesmes a Geoffroy que, quería un monasterio en la región de Sablé y se lo dona a los monjes de la Couture, antiguo monasterio de Le Mans, mediante una carta que se supone fechada el 12 de octubre de 1010.
Los siglos XII y XIII no nos han dejado recuerdo de ningún acontecimiento notable en Solesmes. La prosperidad de la época lleva al prior, Guillaume Patry, a reconstruir la presa que alimenta los dos molinos sobre el río Sarthe.
Pero ya se anuncian tiempos difíciles. La donación, antes de 1365, de una casa en la isla de Sablé procurará pronto a los monjes un lugar donde refugiarse, el "Logis de Solesmes", donde mucho más tarde habitará el futuro restaurador de los Benedictinos. Solesmes, en 1375 conoce por primera vez las desgracias de la Guerra de los Cien Anos. En 1452 los ingleses ocupan el país, queman y destruyen el monasterio. E1 pueblo queda deshabitado, en ruinas y sin recursos por mucho tiempo. Jean de Nemours, en 1491 y 1497, deberá mostrarse generoso para que los monjes puedan cumplir las cargas que les competen, en particular la obligación cotidiana, después de Prima, de la "misa del rey", inaugurada en 1408 por Louis II d'Anjou, rey de Jerusalén y de Sicilia.