El latín es la lengua oficial de la liturgia
de
la Iglesia como lo ha recordado el Concilio
Vaticano II. El
canto gregoriano, tesoro
único de la Iglesia latina, fue
compuesto
hace 1000 años para hacer resaltar textos
--casi
todos bíblicos--escritos en latín.
La belleza exceptional
del gregoriano nace de la armonía perfecta
que hay entre
sus melodías y las palabras que constituyen el canto.
Los novicios que no saben el latín toman cursos para poder
comprender lo
que dirán día tras día a Dios.