La abadía de Saint-Pierre de
Solesmes no es una sala de conciertos
ni un conservatoria de música: es una casa
de oración. Del coro de los monjes,
siete veces al día, se levantan alabanzas y
supplicaciones hacia Dios (ver la sección Oración y
trabajo). El canto gregoriano es la forma de esta oración,
un lenguaje actual heritado de la tradición de la Iglesia.
Todos pueden venir para participar a nuestra liturgia,
también los que tienen una orientación religiosa
diferente. No hay que sacar reservaciones, pero sí llegar a la hora del
servicio, sabiendo que la Iglesia suele estar llena los días de gran fiesta.